Reportajes de Pablo G. Mancha

Artículos, textos, reportajes,ideas y reflexiones del periodista Pablo G. Mancha (Toroprensa.com)

20/12/2009

Así se abre el telón

Un viaje por el interior del Teatro Bretón un día de función y con las personas que consiguen que desde el patio de butacas todo parezca posible


El escenario de un teatro está siendo permanentemente construido y destruido. De un amanecer incubado en cenizas se pasa al día siguiente, o en apenas unas horas, a un paisaje de castillos normandos o a un desolado espacio surrealista que casi por arte de magia toma vida, luces y colores cuando se levanta el telón y comienza la función. Pero detrás de las bambalinas, de los argumentos, de las canciones o de las epopeyas, se cita un ingente grupo de personas que hace posible que el mundo se detenga unas horas sobre esa candente que dicen que no quema (o quizás sí) pero en la que la vida explora siempre sensaciones profundas: amor y desamor, desencanto, venganza, deseo, traiciones... desconsuelo, risas, explosiones; todos los universos caben en escena. Pero no es un milagro, aunque lo parezca, es el resultado de un trabajo en equipo concienzudo, extremadamente profesional y repleto de historias.

Y esta historia, que comienza literalmente cada día a las seis de la mañana con una profunda limpieza del teatro, culmina en el preciso instante en el que la última parte del escenario empieza a buscar otro nuevo espacio en cualquier ciudad, y suele ser de madrugada. En las traseras del Bretón, a las puertas del coqueto Salón de Columnas, aparca un camión para llevarse desmontado el infinito puzzle en el que se convierte toda la tramoya; y en ocasiones, hasta ha habido que pedir ayuda a la Policía Municipal para acomodar uno de esos gigantescos trailers capaces casi de llevar solitos un teatro entero.
Pero el origen real de cada función tiene su germen en el diseño de la programación que realiza Jorge Quirante, director del teatro, y en el decidido apoyo del Ayuntamiento de Logroño desde su reinauguración hace ahora casi veinte años. Quirante, un granadino de Baza, es el máximo responsable de cuanto sucede sobre el escenario: «Definir bien la programación es crucial para la salud del teatro y para que el Bretón cumpla el cometido para el que está concebido. El calendario se divide en tres ciclos: el del primer semestre, que es el más complejo por el número de actuaciones y su enorme diversidad; el festival de teatro de otoño y las programaciones de septiembre y diciembre. Cada una de ellas es diferente y complementaria, con toda la variedad escénica y de recursos que se puedan imaginar: obras de teatro, conciertos, marionetas para niños, mimo, recitales, óperas, zarzuelas, exhibiciones de películas, actuaciones en el Salón de Columnas…».
Las cifras lo dicen todo sobre la actividad de un teatro que no para, que casi nunca duerme. De hecho, y a pesar de que el 2008 fue extraño por el tiempo que estuvo cerrado para su remodelación parcial, el Bretón acogió casi 140 funciones con una media de afluencia a las mismas superior al 70 por ciento. Quirante, para definir quién viene a actuar a Logroño, patea ferias, festivales y teatros por toda España: «En Gijón hay un evento de este tipo en el que puedo llegar a ver más de treinta obras en tres días; pero voy a teatros por todos los sitios y, desde luego, estamos en contacto permanente con la red de teatros públicos, a través de la cual se generan intercambios, consejos, ideas». Para Jorge Quirante, la clave de un buen programador «reside en saber decir que no» y otorgar un sentido a cada trabajo, a cada continuidad: «A veces programo sin ver porque lo he visto en otras ocasiones, porque las referencias son extraordinarias y porque tras 20 años haciéndolo acumulas una experiencia y un bagaje que te ayuda a no equivocarte. Una vez que yo tengo todo planeado, lo presento en el Ayuntamiento y se aprueba el presupuesto. Para el 2010 será de 1.190.000 euros», señala.
Pero volvamos al día a día, a una jornada cualquiera del teatro en la que se va a representar por la noche una obra. En esta ocasión, la que se puso en escena el pasado martes, Brokers, de Yllana, con los actores Fidel Fernández, Antonio Pagudo, Toni de la Fuente y Luis Cao.
A las diez de la mañana comenzaba el montaje del escenario. Estamos en el terreno del jefe técnico del Bretón, Fernando Alamañac, que tiene a su cargo a tres eléctricos-sonidistas, Manuel García Moreda, Jacinto San Martín y Teresa Ros; y a dos maquinistas, Josune Zamalloa y Camino Mendívil. Como los montajes cada vez suelen ser más complejos, el teatro recurre a empresas exteriores para completar el personal necesario, e incluso, las propias compañías también suelen contar con sus técnicos para montar las escenografías. Alamañac relata que lo primero que se preparan son las luces, después todo lo referido con el escenario, que «suele ser lo más complicado y lo que más tiempo lleva» y, al final, los ajustes definitivos, tanto de sonido como los diferentes telones y siparios que se emplean para tapar huecos en la escena. El Bretón cuenta con equipos de sonido y de luces propios y como relataban los responsables de Brokers, «venir a este teatro es una gozada porque el equipo técnico es de lo mejorcito de España. Nunca falta de nada y su profesionalidad es milimétrica».
Quizás el único momento en el que el teatro descansa es el de la hora de comer. El escenario está montado, la sala limpia, todo parece extrañamente tranquilo… pero en apenas unas horas la actividad volverá a ser frenética porque llegarán los actores para ajustar los últimos detalles de la producción y todo el equipo de la sala, acomodadores y taquilleros, además de los especialistas de montaje, que realizarán el llamado pase técnico para ajustar ya de manera definitiva las luces, la música y todos efectos de la escenografía. En Brokers el peso específico lo llevaban tres pantallas gigantes de ‘leds’ que iban transformando la escena con sus espectaculares imágenes.
Si la obra comienza a las 20.30, dos horas antes llegan los actores y con 60 minutos de antelación todo el equipo de sala. Y aquí, el responsable es Luis Ochoa, un meticuloso personaje que entiende el teatro como un ser orgánico: «Recibimos a cada persona con mucha amabilidad, con tacto y a sabiendas de que vienen a un teatro, a un momento realmente especial», matiza, además de subrayar que «todo tiene que ser perfecto». Y para lograrlo se cuidan los detalles de una forma casi obsesiva, hasta el del característico ambientador con el que se perfuma el edificio. Luis va a la taquilla y recibe la notificación del número de personas que han retirado localidades, en qué zonas de la sala, si vienen en grupo, si hay algún discapacitado que vaya necesitar algún tipo de ayuda… También se informa sobre el tipo de interacción que van a realizar los actores, si en la función bajarán con el público e incluso si utilizan humo en el escenario para desconectar la alarma de incendios. Con toda esta información, sólo le falta reunirse con Fernando Alamañac para el ajuste de apertura del telón e, incluso, los avisos al público. En un día normal suelen trabajar en el teatro casi 20 personas, entre ellas seis acomodadores, que se encargan desde picar las entradas a ayudar a los espectadores a ocupar sus localidades: «Cuando llegan realizan una inspección ocular de todo el teatro por si se han dejado algo los diferentes operarios que trabajan antes y cuando acaba la obra realizan un repaso de dentro hacia afuera para que nadie se quede dentro».Baja el telón, se va el público, los actores firman autógrafos, empieza el desmontaje y comienza de nuevo la historia porque mañana hay teatro otra vez y no se puede perder ni un segundo de tiempo.

o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja con fotos de Antonio Díaz Uriel, a las que se puede acceder pinchando aquí.

17/03/2009

Ni sol ni moscas


La Rioja es una tierra pródiga en plazas de toros; unas fijas, la mayoría, y otras, circunstanciales o desaparecidas, como la que a principios de siglo se levantaba de forma ocasional en Grañón a la vera del paño de la epístola del templo de San Juan Bautista. En Autol no hace muchos años se plantaba el ruedo la plaza a la vera del Picuezo y la Picueza y José Miguel Arroyo, Joselito, debutó en La Rioja en Santo Domingo de la Calzada en una corrida celebrada en la plaza del ayuntamiento y con el maravilloso panorama del ábside de la catedral y su juego de contrafuertes góticos coronando tan pintoresca instantánea. Otro de los casos más curiosos de La Rioja es el de Navarrete. La plaza tiene forma cuadrangular, se inauguró en 1979, y se encuentra situada en el patio de una manzana que se abraza al casino y al hogar del jubilado, en un vestigio de lo que pudo ser el antiguo convento de San Francisco. Pero las cosas están cambiando y si a principios de siglo Logroño despidió casi en silencio a la añorada 'Manzanera' para dar paso al imponente, moderno y funcional coso de 'La Ribera', algo parecido sucederá este año en Arnedo, donde la plaza inaugurada en 1903 cederá su testigo al 'Arnedo Arena', un recinto que contará con una novedosa cubierta de madera y que además de ofrecer espectáculos taurinos podrá albergar múltiples actividades de carácter deportivo y cultural. A esta racha de nuevas plazas se ha sumado ahora Calahorra, que acaba de aprobar el derribo del actual coso de 'La Planilla', inaugurado el 31 de agosto de 1924, para construir un nuevo espacio multiusos en la zona del Hospital Fundación de Calahorra, al lado de la variante de San Adrián. Nájera, que cuenta con una amplia tradición taurina (documentos medievales recogen a Doña Urraca, infanta de la corte najerina, como promotora de una corrida en Varea. Este legajo da fe de uno de los más antiguos festejos taurinos datados en España) tiene una plaza -que se inauguró el 16 de septiembre de 1918- que desde hace años se utiliza como camping (se llama 'El Ruedo') y otra semi-portátil que pronto será reemplazada por un nuevo coso de obra. Sin embargo, la plaza de toros más antigua de La Rioja (y una de las más veteranas de España) se encuentra en Cervera del Río Alhama, inaugurada en 1870, y que el año pasado recogió sueltas de vacas pero ningún festejo de lidia ordinaria. Los tiempos han cambiado y dos de las plazas claves del taurinismo riojano (Arnedo y Calahorra) darán paso a nuevos recintos polifuncionales. Ni sol ni moscas.


o La plaza de 'La Manzanera' se inauguró en 1915 con Joselito y Juan Belmonte.

El 21 de septiembre de 1915 José Gómez Gallito y Juan Belmonte cobraron 7.500 pesetas cada uno por matar una corrida del duque de Veragua -valorada en 10.000 pesetas- e inaugurar el coso de La Manzanera, construido en 104 días y pionero en la utilización del cemento armado en España. La coqueta vasija arquitectónica fue sufragada por una sociedad anónima logroñesa a mediados de 1915, después de quemarse el anterior recinto. Tras sólo 104 días de obra, el nuevo inmueble se levantó flamante y neomudéjar como un auténtico templo donde se iba a consumar buena parte de la intrahistoria de la ciudad, y no sólo en el aspecto taurino, ya que sus ahora desaparecidos tendidos vivieron con singular intensidad los mítines de la transición y los conciertos reivindicativos de la autonomía riojana. La plaza nueva de Logroño, el coso de 'La Ribera', es un moderno edificio salido de los planos de los arquitectos vascos Javier Labad y Diego Garteiz que, con un presupuesto superior a los 2.000 millones de pesetas, financió la actual propietaria del inmueble, la empresa Martínez Flamarique, conocida popularmente como 'Chopera', tras un acuerdo urbanístico firmado con el Ayuntamiento de Logroño. La plaza, hermana gemela del coso de Illumbe de San Sebastián, es cubierta y gracias a dos gigantescos párpados móviles puede abrir su tejado los días que no llueve.















o Calahorra: Un nuevo recinto multiusos sustituirá a la vieja y entrañable plaza de 'La Planilla'

Calahorra es cuna de toreros. Eso lo sabía hasta Goya, que ya retrató en una de sus Tauromaquias un portentoso salto de uno de los hermanos Apiñani. En la fotografía que ilustra este reportaje aparecen los últimos toreros de la bimilenaria ciudad, a excepción de 'El Satélite', ya fallecido y José Antonio Pérez Vitoria. En la actualidad, Calahorra cuenta con dos rejoneadores en activo -Sergio Domínguez y Pedro Javier Ciordia-, dos banderilleros -Víctor García 'El Víctor' y Javier Gil Abad- y otros dos toreros de alternativa retirados: el rejoneador Domingo Domínguez y Pedro Carra, ambos también ligados profesionalmente al mundo del toreo. Todos ellos posan con la entrañable Feli, la guardesa y portera del coso que ahora acaba de ser sentenciado y que en unos años dará paso a una nueva modernidad en forma de recinto multiusos. Tal y como recoge la propia web del Club Taurino de Calahorra, la actual plaza se construyó a iniciativa de una empresa totalmente calahorrana - «y constituida exclusivamente para esa magnífica causa»- que se llamó 'Sociedad Plaza de Toros de Calahorra', la cual emitió 200 acciones por un valor nominal de 500 pesetas cada una, resultando gratis los terrenos ya que fueron donados por don Emilio Saralegui. Su construcción se inició en el mes de mayo de 1924 y se inauguró el 31 de agosto del mismo año. Esa tarde se lidiaron toros de la Marquesa de Villagodio por los matadores Joselito de Málaga, Mariano Montes y Fausto Barajas. Su ruedo tiene un diámetro de 44 metros, tiene un aforo aproximado de unas 6.000 localidades y es propiedad del ayuntamiento. La tradición de la fiesta de los toros en Calahorra data del siglo XVI, tal y como demuestran diferentes documentos de los archivos del Cabildo de la Catedral, donde incluso figuran referencias a fiestas de toros celebradas en su antiguo atrio. La primera plaza de la que se tiene noticia en Calahorra estuvo situada en El Raso. Posteriormente se celebraban los festejos en el Planillo de San Andrés, estando reseñado que se corren toros en ese lugar hasta finales del siglo XVIII. Posteriormente se vuelven a celebrar de nuevo en el Raso. De hecho, el nombre de la calle 'Toriles' se debe a la circunstancia de que es desde esa calle de donde salían las reses para los festejos. En el siglo XIX, y a iniciativa del conservero Rafael Díaz, se levantó la primera plaza de toros de obra, que estaba situada en los mismos terrenos que hoy ocupa el 'Teatro Ideal'. Era de mampostería y madera, tenía dos pisos de altura y un aforo de unas 4.000 localidades. Su construcción se inició en 1879 y se inauguró el 31 de agosto de 1880 con el gran 'Lagartijo' en el cartel. Desapareció tras un misterioso incendio.

























o Arnedo: El 'Arnedo Arena' reemplazará este año a un vetusto coso inaugurado en 1903

Juan Antonio Abad, alcalde de Arnedo, se muestra optimista en torno a la posibilidad de inaugurar este mismo año el nuevo recinto taurino de la ciudad del calzado, un inmueble funcional, pensado para albergar a unos 6.000 espectadores, coronado con una novedosa cubierta de madera y, que además de acoger festejos taurinos, permitirá la celebración de conciertos, exposiciones y actividades deportivas. Abad dijo en el programa 'Sol y Sombra' de Punto Radio La Rioja que sus deseos pasaban por poderlo inaugurar este mismo año, aunque todo dependerá del ritmo de la propia obra: «A lo mejor sucede como en Logroño, que se celebró la primera feria sin estar terminado el inmueble en su totalidad». El 'Arnedo Arena' sustituirá al recinto actual, cuyas obras se subastaron un lejano 23 de marzo de 1903 y se acabaron el 12 de septiembre de aquel año. El constructor fue Venancio Irigoyen y la puesta de largo del coso se realizó el 27 de septiembre del mismo año, siendo su capacidad de 2.835 localidades, de las cuales 2.100 son de tendido, 580 de palco y 155 delanteras de palco. En la inauguración de la plaza participaron el diestro zaragozano Joaquín Calero 'Calerito' y el sevillano Joaquín Ríos 'Manchao', quienes lidiaron cuatro toros de las ganaderías navarras de los señores Lizaso Hermanos y don Jorge Díaz. El primer empresario del coso fue Alejo Pagonabarraga, en sociedad con otras seis personas que arrendaron el inmueble por cinco años con una renta de 1.250 pesetas cada temporada. Pero las cosas han cambiado y el nuevo recinto se va a parecer muy poco al concepto clásico de una plaza de toros. La nueva plaza tiene un modelo arquitectónico llamado 'Itxaspen', que «simboliza las conexiones necesarias entre distintos profesionales responsables de llevar a cabo un evento», tal y como señalan los responsables de la obra, con el objetivo de que círculo perfecto del ruedo esté atomizado en su perímetro para facilitar su permeabilidad, y así enlazar esas distintas piezas dando la imagen a la plaza. Los autores del proyecto: Iñigo Elorduy y Chusa Castander (de Awen Arquitectos) y Sergio Hernández, cuentan en el blog de arquitectura que «el mundo taurino tiene unas normas muy rígidas. Por ello, desde el principio, teníamos muy claro que partiendo del inevitable y hermético círculo del ruedo, éste se iría disolviendo y compartimentando según nos alejamos del centro impulsados por una energía centrífuga. Una obra de arquitectura, al igual que cualquier evento como una corrida de toros o un concierto, es el resultado de la suma de un gran número de esfuerzos, de actividades. A lo que hace falta para unir los distintos esfuerzos nosotros lo llamamos 'Itxaspen', y él es el gran protagonista del proyecto».


o Otras plazas riojanas fijas


o Cervera: Esta población posee el coso más antiguo de La Rioja y uno de los más antañones de España. Se inauguró en 1870 y en 1884 sufrió una fuerte reforma. Su aforo se aproxima a las 2.000 localidades sentadas y el ruedo tiene 25 metros de diámetro y fue adquirido por el Ayuntamiento en 1990.


o Haro: El 2 de junio de 1886 se inauguró la actual plaza de toros. Construida en piedra de sillería, ocupa un solar de 9.730 metros en la zona llamada Los Rosales y tiene una capacidad de 7.400 espectadores. Es una de las más bellas de la Comunidad y en los últimos años ha sufrido importantísimas mejoras.


o Aldeanueva de Ebro: En el frontis de su entrada principal se lee la fecha de su antigüedad: 1891. Por lo visto éste fue el año en el que en unos corralones se empezaron a correr toros y vacas en Aldeanueva. En la actualidad, se trata de una hermosa plaza con tendidos bien cuidados, graderíos cubierto y céntrica y cómoda ubicación junto a la carretera. Inicialmente estaba en manos privadas hasta que en el año 1937 pasó a ser propiedad del Ayuntamiento por la simbólica cantidad de 250 pesetas. La plaza posee tres puertas de acceso y capacidad para tres mil personas. La puerta principal fue diseñada y decorada por Miguel Ángel Sáinz.


o Alfaro: Comenzó a construirse a finales de 1924 por la empresa bilbaína Gamboa y Domingo, a cuyo frente estaba el alfareño Santiago Domingo. Numerosos alfareños colaboraron trabajando en su construcción, adquiriendo acciones por su aportación laboral. Terminada la obra, el 5 de agosto de 1925, se creó la S.A. Plaza de Toros de Alfaro, y al ser en los años 50 el ayuntamiento el mayor accionista del coso procedió a municipalizar el inmueble. Fue inaugurada el 16 de agosto de 1925, contando con una capacidad de 5.165 espectadores. En los años ochenta fue reforzada su estructura.


o Nájera: La actual plaza de toros se inauguró el 17 de septiembre de 1978 y pronto va a ser reemplazada por una nueva de obra. En 1918. se inauguró una con capacidad es de 2.700 localidades que actualmente es el camping 'El Ruedo'.


o Navarrete: Fue inaugurada en fiestas de la Virgen de Agosto de 1979. Plaza cuadrangular, está situada en el patio de la manzana en torno al casino y el hogar del jubilado, en parte de lo que pudo ser el antiguo convento de San Francisco.


Plazas riojanas portátiles

Localidades como Autol, Cenicero, Lardero, Villamediana, Rincón de Soto o Santo Domingo de la Calzada disponen de plazas de toros portátiles, que en ocasiones se quedan fijas todo el año. En Santo Domingo se han celebrado festejos en la plaza del Ayuntamiento o Torrecilla, donde, se habilitaba para ello un terreno junto al antiguo frontón, e incluso en el Barruelo.

24/02/2009

La sombra del Minotauro y la llama del Bolsín


Por André Viard

Presidente del Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas




Cuando toca Carnaval, esté donde esté, siempre me acuerdo de las calles de Ciudad Rodrigo, del castañeteo seco de los cascos sobre los callejones empedrados, de los gritos, de los olores a vida y muerte, de la alegría y del miedo, del mugido de los toros y de sus carreras locas que atraviesan la vieja ciudad.
Me acuerdo porque aquí, en Ciudad Rodrigo, más que en cualquier otro lugar del mundo, Carnaval huele a mito universal y antiguo.
Y me acuerdo de cada detalle porque hace ya más de treinta años que siempre que he podido nunca he faltado a la cita de los encierros y de las capeas para, como no, echar también una carrera o el capotillo.
Lo que de verdad me hubiera gustado, hubiera sido participar en el bolsín.
Pero esto, hace mas de treinta años, visto desde Francia parecia algo inalcanzable.
No porque ustedes señores organizadores habrían cerrado la puerta, sino porque el bolsín ya gozaba de tal prestigio que para atreverse a apuntarse, había que tener bastante osadía.
Aquí se forjaba el porvenir de toreros muy serios y esto, a los chavales de mi edad que intelectualizábamos la Fiesta quizás más de la cuenta, nos imponía un respeto tan importante que me quedé fuera por decisión propia.
Desde hace sesenta años, se dice pronto, aquí habéis puesto en marcha un sueño inalcanzable para muchos, ofreciendo a todos y a cada uno la tan deseada oportunidad de convertir el maletilla en figura, mucho antes de que las escuelas taurinas empezasen a racionalizar el acceso hasta entonces tan difícil a la profesión de torero.
Ustedes fueron precursores y ustedes siguen siendo la referencia, mientras que por todas partes otros bolsines han visto la luz en España, en Francia y hasta en Mejico.
Pero Ciudad Rodrigo sigue marcando la pauta porque aquí, pegado a este Campo Charro tan serio y tan sabio, el bolsin es más que en cualquier otra parte una escuela de vida que más allá del aspecto puramente profesional, ofrece a cada uno un espejo único para conocerse mejor.
Tal vez, en la generosidad de este proyecto fundamental, no se contempló a lo primero este aspecto primordial del mismo : tal verdadera catarsis, el Bolsin hace surgir del más profundo del ser lo mejor que lleva en sí.
Aquí, no sólo ganan los que son declarados triunfadores, sino todos los que participan en él luciendo su fe en sí mismos, su valor y su ambición.
Y que más da si unos lo hacen mejor que otros, si lo importante es que después de tantos y tantos siglos nuestra juventud demuestra que sigue siendo capaz de perpetuar uno de los grandes desafíos de la especie humana cuya permanencia se comprueba a través de las leyendas y de los mitos.
Porque más allá de los chavales que se inscriben cada año para participar, sobre el Bolsín de Ciudad Rodrigo planea la sombra de Teseo y por supuesto del Minotauro.
Conservo el recuerdo imborrable de estos ganaderos charros gracias a los cuales el maletilla francés que fui pudo compaginar toreo y estudios hasta llegar a tomar y confirmar la alternativa, lo que considero como un doctorado que valoro más que el que tengo a nivel universitario. Antonio Sanchez de Sepúlveda, el primero que me invitó como torero en su finca de la Dueña, los Sanchez Fabres de Pedro Llen, Paco Galache de Hernandinos, los hermanos Fraile del Puerto de la Calderilla, Javier Sanchez Arjona… todos ellos y otros muchos quedarán para jamás en un lugar privilegiado de mi mitología particular y por supuesto de mi memoria.
Gracias a ellos me hice torero, aquí, en Salamanca, haciendo del sueño realidad sin saber a veces donde acababa el sueño y donde empezaba la realidad.
Quizás, gracias a esta doble vida de torero y de estudiante, he visto siempre en las tapias infinitas del Campo Charro una metáfora del laberinto del Minotauro dentro del cual buscaba mi propio destino entre libros y toros, bibliotecas y senderos.
Un Minotauro que persigo aún, porque todavia sigo soñando que puedo ir a más, empujado por esta llamada interior que incita a cada uno de nosotros a buscar la excelencia, sin otro objetivo que el de templar su vida.
Torear y escribir decía su recordado Alfonso Navalón. Pues esto fue lo mío.
Este Minotauro y este laberinto, ¿ cómo no verlos en el camino de estos chavales que se apuntan al bolsín, así como en los organizadores del mismo que los esperan con esa lucecita de la verdad en la mano, para decirles si el camino emprendido es el bueno y si esta pasión desmedida que habita cada uno de ellos es algo más que una bendita locura ?
Porque esta luz, la habéis encendido aquí desde hace muchos años, tanto para iluminar el camino de los que tienen facultad para triunfar, como para hacer ver a los demás que tocar techo nunca es una derrota cuando uno ha hecho todo lo posible para superarse a sí mismo.
Merced a ustedes, señores organizadores del Bolsín, fue como todos los chavales que se han acercado a Ciudad Rodrigo han aprendido que “ los sueños, sueños son”.
Muchos son los llamados y muy poquitos los elegidos. Pero en esta escuela de la vida que es el Bolsin, todos salen ganando por poco que se entreguen de corazón.
¿Y cómo no ver en las capeas y en los encierros rasgos más evidentes aún del laberinto y del Minotauro ?
¿Dónde encontramos en el mundo un significado más profundo de lo que es el equilibrio que siempre ha buscado el hombre entre la vida y la muerte, que en el enfrentamiento desinteresado que se da en las capeas ?
Desde hace milenios el hombre se juega la vida frente al toro para reivindicar su identidad y aproximarse a esa dimensión divina que percibe en la grandeza de tan arriesgado desafío como el de plantarle cara a algo que nos sobrepasa.
Este es el gran significado de nuestra fiesta taurina: poner en escena el destino de la humanidad. Y si no todos somos toreros, en esta vida sí que todos somos maletillas.
¡Y más aún en Ciudad Rodrigo, donde Teseo sigue enfrentándose al Minotauro cada año, cuando toca Carnaval.
Escuela de la vida, la Fiesta es una filosofía que compartimos los que a través de ella buscamos un ideal de grandeza en el cual paradójicamente radica el mayor peligro.
Porque hoy en día, en nuestras sociedades cada día más virtuales donde la muerte se oculta, el espectáculo taurino se vuelve insoportable a causa de su terrible realidad.
Tanta grandeza, tanta verdad y tanta fuerza mítica son un espejo insoportable para la mediocridad.


EL TABÚ DE LA MUERTE

Estos últimos años se han multiplicado los ataques hacia la fiesta.
El plan es muy sencillo : la Fiesta es amoral, dicen, porque es cruel. Y si es cruel, hay que prohibirla, o por lo menos prohibir a los niños acercarse a ella.
Y añaden : la Fiesta sólo se mantiene gracias al dinero público.
No se cubren los gastos, lo que demuestra que no interesa.
Abolirla es pues, según ellos, solo cuestión de tiempo, y basta con fomentar la suficiente confusión para que la polémica vaya creciendo y desemboque en el ámbito político donde siempre sale algun espontáneo para tomar cartas en el asunto, sin que realmente le importe para nada el destino del toro.
Inspiradas de las teorías “anti especista” cuyo carácter peligroso a propósito de los fundamentos de la moral ya no está por demostrar, aquellos ataques son una muestra del terrorismo intelectual que ha intentado sin lograrlo hasta hoy encontrar apoyos en Bruselas.
No es que los eurodiputados sean aficionados, ni mucho menos, pero saben perfectamente que Europa ha previsto en sus textos fundadores que, en el tema cultural sobre todo, cada país es competente en su territorio, disposición fundamental tomada para luchar contra el nivelamiento de los espíritus y para favorecer la diversidad cultural, factor de enriquecimiento.
Lo que confirmó explícitamente un voto en sesión plenaria del Parlamento Europeo, quien en el 2007 rechazó por gran mayoría una propuesta de abolición de las corridas ya que se declaró incompetente en este asunto.
Aquel fracaso de los movimientos antitaurinos a un nivel que juzgaban el más propicio al desarrollo de sus argumentos no impidio una nueva tentativa a través de la cual sus promotores quisieron quitar a los ganaderos de toros de lidia las ayudas comunitarias, lo que hubiera podido conducir a plazo a la desaparición de muchas ganaderías y a la consiguiente pérdida de muchos empleos.
¿La muerte del toro que acompaña la historia de la humanidad desde hace milenios se vuelve hasta tal punto tabú que luchar contra ella va a ser una prioridad de las democracias modernas?
¿Pero qué es lo que ocurre con las muertes violentas y la pobreza de millares de seres humanos exhibidas con morbo cada día en las pantallas de nuestros televisores ?
En la emergencia de aquel debate aparecen aspectos perniciosos de los cuales tendría que preocuparse la Comisión Europea, investigando por ejemplo, como lo hacen ya varios Estados, en el origen real y lo peligroso de las tesis que, so capa de sensiblería animalista se empeñan en socavar los cimientos de nuestra civilización.
Para nosotros, muy lejos de la crueldad que se nos echan en cara, la muerte del toro en la plaza magnifica el destino del hombre. Conforme a todas las grandes religiones monoteístas y a las morales que emanan de éstas, asumimos la responsabilidad de una opinión que nos permite dar a conocer de manera simbólica los valores a los que nos adherimos y recusamos esta amalgama obscena que haría del animal el igual del ser humano : resultado de un determinismo transcendente o casualidad de una evolución compleja, existe entre el hombre y el animal una diferencia fundamental y nosotros la reivindicamos.
No se mata al toro en la plaza para satisfacer un placer morboso. Por lo contrario, el enfrentamiento del hombre con el toro es el revelador de valores esenciales – entrega, valor, inteligencia, creatividad, solidaridad -y permite a miles de aficionados comulgar juntos y al mismo tiempo con la misma idea elemental: el hombre triunfa del caos al colocarse por encima de su condición, y esta experiencia de fuerte connotación metafísica permite a veces a los que la están viviendo experimentar un sentimiento de eternidad.
Así pues para los que se reconocen en ella la corrida transmite valores éticos y estéticos fundamentales.
No es la resurgencia condenable de una barbarie anacrónica que es necesario erradicar, sino que se asienta en una modernidad que va acompañada desgraciadamente en otros muchos campos por una pérdida de referencias que no se encuentra en nuestras plazas.
Esta batalla de las ayudas comunitarias a los ganaderos, también la hemos ganado. Y desde entonces, Europa ya no se ha manifestado sobre el tema.
¿Habrá más ataques? ¡Por supuesto¡
Pero ahí estaremos para sortearlas.

LA INSTRUMENTALIZACION DE LA FIESTA

Derrotados en Bruselas, los antitaurinos atacaron en Paris donde pidieron al Presidente de la Republica francesa prohibir la Fiesta o por lo menos la entrada de la plaza a los menores.
Inmediatamente, hemos demostrado que esto iría en contra de la Convención Internacional de los Derechos del Menor, según la cual cada niño tiene derecho a expresar libremente su opinión, ya que la ley le otorga una total libertad de pensamiento, de conciencia, de religión, una total libertad cultural y artística sin ninguna injerencia arbitraria.
Les toca por supuesto a los estados establecer normas de protección para los niños, pero en ningún caso estas normas pueden prevalecer sobre el derecho inapelable de los padres de transmitir la cultura en la cual viven.
¿En el fondo, cuál es el peligro que corre el niño?
Ninguno.
Así lo han asegurado los muchos psicologos y psiquiatras que hemos consultado, los cuales estiman que es absurdo pensar que la muerte del toro pueda causar algún traumatismo al niño.
Y añaden que el único peligro que amenaza al niño son precisamente estos discursos sobre un traumatismo en el que el mismo niño no habría pensado.
Para acabar con este ataque, hemos propuesto al presidente de la República francesa que ordene un estudio científico para saber cuántos niños habían sido tratados por los psicólogos desde hace diez años para curar un traumatismo consecutivo a su presencia en una plaza de toros.
Y para que este estudio sea fidedigno, hemos propuesto también que se averigue al mismo tiempo cuántos niños han sido tratados por los mismos especialistas después de haber sido traumatizados por la violencia vivida en la escuela o vista en los juegos videos y la televisión.
Este estudio no se llevó a cabo porque los abolicionistas fueron los primeros en rechazarlo, ya que sabían perfectamente que no se iba encontrar en toda Francia ni un solo niño traumatizado por los toros durante estos últimos diez años, pero sí miles de ellos cada año por la violencia diaria de nuestra sociedad.
Y en junio del 2008, en una cumbre organizada en París por el Gobierno francés, hemos derrotado a los antitaurinos.
Desde entonces, en Francia, a nivel institucional, la Fiesta ya no se cuestiona y los menores siguen autorizados a entrar en las plazas.
Lo cual no quiere decir que el peligro no exista.
Ahora pretenden demostrar los movimientos animalistas que la Fiesta no es rentable. Y en nuestro mundo tan materialista, esta acusación pone en tela de juicio su honorabilidad y su existencia misma.

¡Lo que no es rentable, no es moral!

¿Que pasaria con la ópera, el teatro, la danza, la poesía y la literatura si se enfocaran bajo este mismo ángulo?
¿Y qué me dicen de los bancos inmersos en las crisis y para los cuales los estados europeos, han tenido que votar en urgencia un plan de ayuda de miles de millones de euro?
¿Son rentables? Y por tanto ¿son morales?
Pues no serian morales si seguimos el planteamiento de los abolicionistas, dado que tampoco son rentables.
A partir de ahí, les basta con difundir mentiras para ganar credibilidad y conseguir a la larga su objetivo, la prohibición.
Así fue como actuaron por ejemplo con la caza del zorro en Inglaterra, y asi están actuando en contra de los toros.
Y ahí si que tenemos un punto flaco cuyo origen hay que buscarlo en cierta inflación de espectáculos, en un materialismo exagerado y en la postura condenable de muchas propiedades de plazas que en vez de fomentar la Fiesta contribuyen a hundirla con sus precios desproporcionados.
Actuando así, como si la Fiesta no fuera más que un mero negocio, estamos encareciendo el precio de las entradas y estamos haciendo de los toros un espectáculo elitista cuando siempre fue popular.
Esto favorece los ataques de quienes quieren demostrar que la Fiesta va perdiendo fuerza, que ya no interesa, que las nuevas generaciones se alejan de ella. Pero no es que se estén alejando ellas ¡es que no hacemos nada para que se acerquen¡
Actuando así, damos pie a la actuación de ciertos aventureros de la política que atacando la Fiesta buscan una notoriedad de la que carecen por su propio talante.
Lo que pasa en Cataluña es vergonzoso.
Allí, un nacionalismo cínico y ultra minoritario está instrumentalizando la Fiesta para castigar a España.
A los separatistas catalanes no les importa para nada la muerte del toro.
Van a lo suyo. Prohibir la Fiesta significa para ellos humiliar a España. A eso van.
Allí, fomentando un juego sucio de alianzas oportunistas, se olvidan de que el fundamento de la democracia es permitir la supervivencia de las minorías culturales.
¿Es algo normal que un 0,5% de los catalanes pueda imponer su voluntad a los demás ?
Pues esto es lo que está pasando.
Y esto pasa porque nunca el Estado se ha preocupado de dar un marco institucional a una Fiesta que todo lo contrario ha reglementado hasta la saciedad, de forma aberrante muchas veces, organizando su desarrollo a base de multas y prohibiciones, pero dejando de lado lo fundamental : inscribirla en la ley constitucional como el patrimonio inmaterial de la humanidad que es.

¿Qué va pasar en Cataluña?
Prohibir la Fiesta no creo que será posible. Pero sí pueden prohibir el uso de las puyas, de las banderillas y del estoque, modificando la ley de protección animal de la Generalitat. Esto creará un precedente muy perjudicial que nos afectará a todos y desembocará en otras prohibiciones.
¡Este es el gran peligro¡: descafeinar la lidia para convertir el espectáculo taurino en un entretenimiento supuestamente inofensivo. En Cataluña, no van a abolir a las corridas porque no tienen poder para hacerlo.

Pero ¡sí van a abolir a la muerte como si el mundo en el cual vivimos fuera un paraíso eterno! Y en Barcelona, tarde o temprano, se daran corridas supuestamente incruentes, tal como existen ya en los Estados Unidos.

¡O cerrerán la Monumental!

Esta es la trampa en la cual vamos a caer si no actuamos con fuerza :

dejar paso a una Fiesta que carece de sentido, que nada tendrá que ver con la gran verdad y la imponente autenticidad que tiene hoy.

¡VIVA LA CRISIS!
Paradójicamente, la crisis mundial nos ofrece una oportunidad quizás única de cambiar para bien el rumbo desastroso que lleva la Fiesta desde hace años
Por culpa de la deriva mercantilista del mundo del toro, estamos a punto de perder lo que siempre ha sido la fuerza de la cultura taurina : su profundo arraigamiento dentro del pueblo.
Un colmo cuando sabemos que el espectáculo taurino es el único que sobrevive gracias a su propia riqueza.
¿ Qué sería de los museos, los teatros, los centros culturales, la televisión y la radio pública sin los fondos públicos ?
Cerrarían.
Los toros no.
Desde hace siglos, a pesar del maltrato de la administración, a pesar de unos impuestos desorbitados, a pesar de la voracidad de las entidades públicas propietarias de las grandes plazas, a pesar de todas estas trabas y a pesar, también, de la tremenda lucha por el poder que alcanza este año entre las figuras unas cuotas inalcanzables hasta dejar la impresión de que se mueven en un globo virtual sin preocuparse para nada de la realidad, la cultura taurina sigue viva.

¿Pero hasta cuándo aguantará el aficionado sufrido, precios en alza y carteles a la baja por la sencilla razón de que la demanda sobrepasa la oferta y que ya no hay en las taquillas, aun cuando se llene la plaza, el suficiente dinero para pagar tres figuras en un mismo cartel?

No podemos por un lado reivindicar nuestro derecho legítimo a perpetuar nuestra cultura, y por otro contemplar sin chistar la deriva liberal de su economía que nos lleva a tumba abierta hacia un estrepitoso fracaso.
Hay que enfocar el problema de forma global.
Los profesionales de la Fiesta no pueden esconderse detrás de sus filósofos cuando la defienden a nivel de su ética, y quedarse de brazos cruzados cuando se ve claramente que el principal peligro radica en un modelo económico ya inadaptado.

Hoy en día no se puede aprovechar el formidable tirón que tendrían ferias constituidas a base de carteles rematados por la sencilla razón de que no se pueden juntar ya tres figuras, ni a veces dos, so pena de perder dinero a plaza llena.
¡Miren los carteles de Castellón, de Valencia y de Sevilla !
¿Se imaginan hace treinta o cuarenta años estas ferias sin Ordoñez, Viti, Camino, Puerta, Ostos o el Cordobés?
¿Se imaginan a principios del siglo XX los carteles de Madrid o Sevilla sin El Gallo, Belmonte y Joselito?
No podía ser y los tres iban juntos un par de días, o tres.
Sin embargo es lo que está pasando hoy.

¿Quién sale ganado? ¡Nadie¡ Y perdemos todos.

Porque la grandeza de la Fiesta se demuestra en estas plazas, con estos nombres, organizando esa competencia que levanta pasiones y que acaba con el aficionado toreando en las calles.

¿Quién tiene la culpa de que no haya, para la fiesta de los toros, estos ingresos atípicos que son la verdadera riqueza del fútbol, por ejemplo, los cuales permiten pagar a los campeones estos sueldos multimillonarios?

Nadie, y todos.

Porque la culpa la tenemos todos por haber dejado poco a poco la Fiesta aquerenciarse en las páginas secundarias de los grandes medios.

La culpa la tenemos todos por haber dejado prosperar cierta desinformación hacia ella.

Y la culpa la tenemos todos los que, con nuestras críticas quizás legítimas a veces, pero al final inoportunas, hemos permitido que la Fiesta sea para el ciudadano que la desconoce sinónimo de trampa, de picaresca, de arcaísmo, cuando no de fraude, sea a nivel del afeitado, como a nivel de estos concursos públicos para la concesión de las principales plazas, los cuales dan lugar a un sin fin de denuncias y de peripecias jurídicas.

¡Y ahí sí que los grandes medios toman carta en el asunto !

Y va creciendo la sospecha. Y va creciendo la condena.

Y va creciendo el peligro de marginalización.


Visto desde el exterior, España es sinónimo de Fiesta. Pero en España, la Fiesta es sinónima de trampa.

Para corregir ese terrible déficit de imagen, lo primero, lo urgente, lo imprescindible es que el toro siga siendo un animal fiero, bravo, auténtico y salvaje, un Rey de la naturaleza que impone respecto y miedo, pero que nunca sea un producto de gran consumo.
¿Se imaginan al Minotauro con fundas en los pitones?
¿Creen que el mito hubiera sobrevivido a tanta ridiculez ?
Pues piensen lo bien. A la larga, esta imagen desastrosa que desde hace unos años damos del toro en el campo, acabará con la propia autenticidad de la Fiesta.
Si se hace para salvar algún toro romo de pitones y que no se podría lidiar según estipula el reglamento, pues ¡ que se cambie el reglamento y que se autorice bajo control arreglar los pitones dañados para sacarles puntas !
Pero si se trata de prevenir peleas para no asumir pérdidas económicas, que recapaciten los ganaderos : toda actividad conlleva riesgos.
La bravura del toro en el campo es sinónima de pelea.
Siempre han muerto algunos cada año.
Y siempre esta realidad nos ha permitido demostrar que el toro es un animal salvaje, que su bravura es real, y que no hace falta calentarlo en la plaza para que embista.
Esa bravura es la esencia de la Fiesta, la garantía de su autenticidad.
Si envolvemos los pitones del toro que la simbolizan dentro de estos artilugios, no nos extrañemos que no nos tomen en serio.
El ridículo que sufre el toro acabará con la Fiesta.
Esto será el precio desorbitado que nos tocará pagar.
Lo cual no quiere decir que debamos silenciar los problemas económicos de las ganaderías.
A finales del siglo XIX el precio de una corrida equivalía al de los sueldos de los tres toreros.
Hoy, salvo alguna excepción, cualquier torero del grupo especial cobra más que el ganadero. Y las figuras, a veces, el doble.
Nadie dice que no se merecen lo que ganan pero la sensatez impone decir que sólo se puede repartir lo que hay.
La solución debe buscarse pues en reequilibrar este desequilibrio.
¿Quién puede hacerlo? El gran Joselito, a primeros del siglo XX, decidió impulsar la construcción de cosos de mayor dimensión para que el pueblo pudiera acudir en masa a la Fiesta gracias al bajo precio de las entradas.
Hoy se trata de inventar un nuevo modelo económico para la Fiesta y les toca a los que mandan en ella recapacitar sobre la situación actual.


EL GRAN NEGOCIO DE LOS ANTITAURINOS

Aquí, en Ciudad Rodrigo, la Fiesta sigue afortunadamente cerca de su esencia popular sin que ninguna deriva económica haya dañado su ética.
Aquí se siguen anteponiendo valores ejemplarios en este mundo consumerista y virtual en el cual la única meta parece ser el provecho a corto plazo y en el cual el afán de lucro lo justifica todo.
Si yo fuera un político cínico y ambicioso ahora mismo en España, también me metería con los toros.
Es un negocio muy rentable.
Basta con unas palabras antitaurinas para hacerse famoso ostentando progresismo y modernidad.
Y los malos somos nosotros.
Los formales son aquellos que pretendiendo imponer una moral animalitaria, erigen al toro en víctima de nuestra supuesta crueldad.
¿Pero quiénes son estos nuevos moralistas?
Unos listos que hacen negocio de la credulidad y que sacan provecho del odio que siembran.
En Francia los hemos puesto en evidencia, obligando a la presidente de la Sociedad protectora de animales de París a confesar públicamente que en un sólo año mataban en sus refugios más de 100.000 perros domésticos… cuando nosotros lidiamos 700 toros.
Sociedades protectoras de animales, en Francia, las hay 250.
¡Imagínense cuántos animalitos domésticos mueren cada año en sus jaulas, cuando recaudan al mismo tiempo cientos de millones de euros para supuestamente salvarlos!
Este es el gran negocio de los anti taurinos: presentarnos como los seres más indignos y crueles de la especie humana, para que nadie se entere de lo que pasa en sus refugios.
Esta moral nos viene de los Estados Unidos donde también han inventado este capitalismo voraz que está acabando con la economía mundial y que echa a millones de ciudadanos en paro.
Ahí también han inventado el concepto de economía virtual basada, no en las riquezas que uno produce, sino en las deudas insolventes que se acumulan y cuyo negocio se está acabando, hundiendo con él las esperanzas de millones de ciudadanos y oscureciendo para largos años el panorama mundial.
De ahí nos viene la moral animalitaria que pretende acabar con nuestra cultura, con nuestra identidad.
Y esto también es negocio.
Porque para los activistas de la PETA, por ejemplo, la única meta es conseguir que las imágenes de las protestas con gente desnuda que organizan delante de nuestras plazas se difundan en el mundo entero, lo cual les permite recaudar fondos.
La miseria de los animalitos abandonados es negocio. Y para que prospere, hay que designar a la vindicta pública a unos chivos expiatorios inmundos.
Este papel nos toca a nosotros ahora.
Nos tachan de crueldad para pasar el guante.
Este es el gran negocio de los anti taurinos.
¡Basta con tanta mentira¡
No, señoras y señores anti taurinos, no amáis a los animales más que nosotros!
¡Y tampoco los respetáis!
Respetarlos es respetar su identidad.
Y de todo el reino animal, el toro, gracias a la Fiesta, es uno de los pocos ejemplos en haber conservado su especificad a través de los milenios.
La normalidad, para el heredero del Auroch que es el toro, es la naturaleza salvaje. Lo anormal, es la domesticación que ha desembocado en la vaca lechera, el buey sumiso al yunco o el ternero de matadero.

Basta con tanto cinismo. Nosotros, aficionados, asumimos que el reino animal haya entrado en este estado de dependencia : nos gusta comer carne, nos gusta vestir de cuero o de piel y a veces nos gusta cazar o pescar.
No nos gusta que sufran estas especies cuya muerte es necesaria a nuestro bienestar. Pero asumimos su muerte tal como asumimos la nuestra.

Al bienestar del animal anteponemos el bienestar del hombre y nuestra responsabilidad debe manifestarse en el trato adaptado que destinamos a cada especie.
¡ El toro bravo no es un perrito de salón ni un pollo de granja !
Y la mejor prueba del trato privilegiado que le damos es que nos vestimos de luces para darle la muerte, arriesgando nuestra propia vida.

En cuanto a los políticos que se prestan a las maniobras anti taurinas, sólo les debemos decir que no les votamos para que nos amarguen la vida.
Les votamos para que nos libren de la crisis, les votamos para que nos libren del paro, les votamos para que se preocupen del hambre, de la miseria, de la violencia y de la desesperanza que invaden nuestras calles.
Les votamos para que imaginen un mundo mejor en el cual nuestros hijos vivirán mejor que nosotros ¡ no peor ! lo que sería el caso si nos privan de nuestra identidad y de nuestra memoria.

Y si la tarea les parece demasiado ardua, ¡ pues que se dediquen a otra cosa y que nos dejen en paz!


ECONOMÍA Y ÉTICA
Ante semejante situación, no vale esta esquizofrenia del mundo taurino que por un lado reivindica legítimamente sus valores esenciales a través de sus filósofos, y por el otro sigue inmerso en una deriva ultra liberal opuesta al generoso discurso de los primeros.
La crisis que padecemos es a la vez económica y moral.
Por lo tanto, debemos buscarle soluciones dentro de una reflexión global que desemboque en una reestructuración del modelo económico de la Fiesta así como en una acción política y mediática de gran envergadura en la cual todos tenemos nuestra parte de responsabilidad.
Hay que racionalizar nuestra postura bajo el doble punto de vista ético y económico.
Que los filósofos abarquen en sus estudios la realidad económica, y que los actores económicos del mundo taurino pongan en práctica la necesaria ética que todos y cada uno debemos observar si queremos cambiar para bien el rumbo de la Fiesta y su imagen de cara al exterior.
Se plantea a nivel mundial la necesaria moralización de un capitalismo salvaje que ha llevado a la crisis que padecemos.

¿Piensan que el mundo taurino puede prescindir de semejante reflexión?

¿Piensan que el mundo taurino puede disertar sobre su ética sin reflexionar sobre la ética de su economía?

Si se hunde el sistema económico, y en varios sitios se vislumbran señales muy inquietantes de que esto pueda ocurrir, se hundirá también la ética y prevalecerá más aún el egoísmo que siempre favorece a los que nos quieren erradicar; acentuando la impresión que se tiene desde fuera de la Fiesta, tachada de ser un mundo picaresco y tramposo ajeno a la modernidad.

La Fiesta será fuerte si es respetable, si es justa en el reparto de las riquezas que produce y si es conforme a su impecable ética que, en teoría, puede servir de ejemplo para nuestra sociedad.

Los tiempos cambian, y si queremos que la Fiesta siga siendo un ejemplo para todos, debemos reencontrar sus valores esenciales y actuar como le pedimos al torero que lo haga en la plaza : con honradez y pundonor, anteponiendo el valor de su obra al interés personal.

Ya sé que esta forma de actuar no corresponde a lo que vemos cada día en una sociedad enferma por su afán de lucro y por la productividad que lo justifica todo.

Pero la Fiesta es grandeza.

Es más: sin grandeza no hay Fiesta.


LA LLAMA DEL BOLSÍN

Si la corrida moderna nació en la península ibérica a finales del siglo XVIII, sus raices se hunden en el sustrato multisecular de la cultura mediterránea en la cual el enfrentamiento del hombre y del toro así como su interpretación simbólica dieron origen a tantos mitos, a tantas obras de arte, a tantos acontecimientos.
Sólo en el siglo XX, ha inspirado a artistas y escritores mundialmente reconocidos como son Garcia Lorca, Hemingway, Alberti, Leiris, Picasso, Bacon, o Dali...
Pero la Fiesta no es grande porque estos genios se le han acercado, sino que se han acercado a ella porque es grande.
La Fiesta de los toros constituye hoy un patrimonio inmaterial altamente significativo que refleja la culture viva de los pueblos que la comparten tanto en Europa como en América.
Y los aficionados deben poder, si lo desean, transmitir esa herencia a sus hijos, como lo especifica la UNESCO en una convención según la cual el respeto de la diversidad de las culturas es un elemento fundamental de las relaciones entre pueblos para evitar las derivas de la globalización, decisión cuyos límites los pone únicamente la Declaración Universal de los Derechos humanos, en ningún caso los supuestos derechos de los animales que ciertos movimientos quieren imponer.
El bolsín y los carnavales de Ciudad Rodrigo nos permiten percibir esa esencia milenaria y universal.
Aquí, prima el simple hecho de ir al toro y de sentir esa profunda emocion que surgió cuando el primer hombre vio en el primer toro un dios formidable e invincible al que enseguida se enfrentó y cuya imagen pintó en sus cuevas.
Esta es la grandeza de la Fiesta, este empuje trascendental que siempre ha empujado al hombre hacia arriba, sin miedo a la muerte.
Casi 200 siglos después de Altamira y Lascaux, el toro sigue embistiendo más y mejor que nunca.

¡Y aquí está!

Con sus horizontes de rastrojos dorados bajo un cielo atormentado, Castilla la Vieja es en verano la obra que Van Gogh hubiese podido pintar si hubiera bajado más allá de las marismas de la Camarga :
cielos amenazando tormentas que truenan, océano oscuro de girasoles calcinados, nubes locas cargadas de llantos contenidos y esa luminosidad implacable que ilumina las almas o las hunde…
¡Y en medio, un toro libre, bravo, fiero que pelea por su vida frente al hombre y bajo el sol

Desafortunadamente, este mundo que amamos está llamado a desaperecer si no hacemos nada, víctima del desgaste del tiempo y de los ataques incesantes de los para quienes su grandeza es un espejo insoportable frente a la mediocridad;
víctima también de la pasividad de los que piensan que por haber sobrevivido veinte siglos nuestra cultura no desaparecerá nunca,
o víctima de la falta de valor de unos políticos lamentablemente mudos frente a la xenofobia anti taurina.
La única posibilidad que nos queda de proteger este acervo nuestro en contra de la decadencia ineluctable que esta situación deja entrever, consiste en reivindicar sus valores incontestables y su autenticidad.
Con el toro por delante, antiguo dios de tantas civilizaciones perdidas y hoy en día eslabón último entre pasado y modernidad.
Esta misión nos toca a todos porque todos y cada uno somos la Fiesta.
Aquí en Ciudad Rodrigo, el Minotauro sigue siendo el dueño todopoderoso de su laberinto de callejones empedrados.
Aquí, los Teseos modernos siguen enfrentándose a él para encontrarse a sí mismos.
No lo duden: los chavales que participan en el Bolsín o que se tiran en la plaza durante las capeas obedecen a este mismo instinto primordial cuyas huellas se encuentran en las cuevas prehistóricas.
Aquí, gracias al Bolsin, la llama de nuestra pasion sigue viva e ilumina el camino de la verdad.
Vosotros, jóvenes triunfadores del Bolsín, recuerden siempre, y más aún si llegáis a ser figuras, que la fiesta es grandeza y que por encima del dinero está el honor.
Sois lo mejor de nosotros, la expresión más impactante de nuestra cultura.
Que sean dignos de lo que simbolizáis.
Que sean dignos del destino glorioso que perseguís.
Sois el espejo de la Fiesta, su imagen viva, la expresión moderna de este antiguo mito que aquí, en Ciudad Rodrigo y gracias al Bolsín, perdura en el marco incomparable de este tan bello y tan sabio Campo Charro de mi alma.

¡ Que viva Ciudad Rodrigo ! ¡ Que viva la Fiesta ! ¡ Que viva el Bolsín ! André Viard 19 de febrero de 2009

11/01/2009

Pablo Hermoso de Mendoza, el torero alucinante


Chenel debe de atisbar el horizonte con su mirada. Es más, seguro que si se lo propone se marca un sudoku entre toro y toro o se enreda divagando con un libro de Jünger o Nietzsche, ‘Así habló Zaratrusta’, por ejemplo. Y es que este precioso caballo reina en la plaza con su prestancia, con su tersura de lino, con ese cabalgar a dos pistas para llevar al toro tan consentido en el estribo que cuando parece que está todo resuelto y que no se puede arriesgar ni una décima más, se enrosca en sí mismo con un ademán flotante y lo vacía con un trincherazo pegado a tablas que a veces tiene la firma y el aroma de Chenel Albadalejo; es decir, de ‘Antoñete’ mismo, aquel torero del mechón blanco con el que Pablo lo bautizó. Y es que Chenel, el caballo, es la ciencia y la esencia, la audacia y la abundancia, y en estos tiempos de crisis da gloria verlo con ese derroche tan suyo de supina torería por el ruedo, con banderillas de luz como espigas aladas, o con esa templanza infinita dando una vuelta cosido a las tablas con el toro clavado en su sino, pero sin llegar a rozarle, pero sin alcanzar ni por asomo la brillante piel castaña donde se cobija. Por eso y porque es un genio, Hermoso de Mendoza cuajó con él en La Ribera un tercio de banderillas con este caballo de caracteres churriguerescos. Porque se antoja imposible o utópico llegar más cerca sin tocar; ajustar más cada embroque entre toro y caballo dando la sensación de que entre ellos no es capaz de colarse por la rendija ni un papelillo de fumar, ni un resquicio para que corriera el aire. Y la plaza rugió entera entre la admiración y la incredulidad. ¿Qué aroma dice? –Esencia de Chenel, pues eso, porque Chenel es un caballo que aturde por su intelectualidad, por su alma de hoplita invencible, que se sabe torero y que flota por los ruedos demostrando que es el Rey, de los caballos, claro. Y es que por faenas como aquella de Logroño, la que hoy nos ocupa, me gusta el torero a caballo. Sí, ya lo sé, pero entre muchos aficionados que se consideran fetén viste mucho decir (y menospreciar a la vez) el denominado número de los caballitos. Y desde luego que todos no son Hermoso de Mendoza ni torean así; faltaría más.

Pablo Hermoso de Mendoza ha convertido el arte del rejoneo en una disciplina alucinante porque es capaz de hacer con sus caballos y ante el toro verdaderas faenas, cabriolas y piruetas, trincherazos, desplantes y contorsiones que parecen imposibles, inauditos. Se puede antojar inverosímil, pero es verdad. Los caballos flotan sobre el ruedo ante la mirada atónita de una afición que se contagia al momento de la expresividad que logra con sus monturas. Y así lo hace, navega a dos pistas por todo el anillo. Una y otra vez, más templado por dentro cuando el caballo torero dibuja, a lomos con el estellés, una preciosa sinfonía ecuestre, como aquella media verónica rebozada por los adentros en el más puro estilo del maestro del mechón blanco con cuyo apellido ha sido bautizado este maravilloso Chenel.


Chenel sabe de geometría, de matemáticas y si se le pregunta, seguro que se pone a hablar latín y traduce en un pis pas la Guerra de las Galias y la Conjuración de Catilina. Y no sorprende, porque los caballos de Pablo Hermoso de Mendoza son así, listos como el hambre, hechos a imagen y semejanza de su amo, rápidos, sin ambages y que cuando quiebran jamás lo hacen a traición: entregan lo mejor de sí y si se sienten esa tarde zalameros o píos –según convenga– no les importa lo más mínimo jugarse la vida y sentir el fulminate roce de los pitones romos –pero terribles– por sus femorales. ¿Tendrán acaso los caballos femorales? Quién sabe.

Pablo ha logrado la belleza más serena del toreo a caballo. Ha convertido en sutil armonía la violencia misma del encuentro de dos animales antagónicos. De ahí, Chenel, como una estrella persistente que en San Mateo cuajó un tercio de banderill
as sublime al segundo de la tarde de Pablo. Sin levantar una mota de polvo conjugó varios verbos taurinos sin un solo estrambote: parar, templar, mandar y cargar la suerte, que decía el maestro Domingo Ortega, hijo de Borox, paleto y amigo a la vez de Ortega y Gasset, Cossío o Díaz Cañabate.

Para definir
 lo que es y lo que significa para la tauromaquia Pablo Hermoso de Mendoza hace años que se han terminado los adjetivos, porque desde hace lustros, el rejoneador estellés se ha convertido en el número uno del escalafón, en un matador taquillero (por ejemplo, lleva ni se sabe años poniendo el cartel de no hay billetes en el coso de La Ribera y logrando las mejores entradas en todas las ferias de La Rioja convirtiéndose en sustento de la mayoría de ellas), y en un verdadero espectáculo con los caballos. Una de las principales virtudes técnicas de Pablo Hermoso reside en lo terrenos que pisa con unos caballos, que en sus manos se convierten en verdaderos engaños toreros. De hecho, con Pablo Hermoso los críticos taurinos empiezan a describir las faenas como si se tratara de toreros de a pie, hablando de muletazos y de conceptos como el temple, el dominio o la naturalidad...

Pablo Hermoso de Mendoza es el mejor rejoneador de toda la historia del toreo, el más innovador, el más técnico y el que más ha sabido hacer llegar a los aficionados su conce
pto del toreo a caballo, tanto por sus cualidades como por su enorme capacidad para conectar con los tendidos, porque Pablo torea con sentimiento. Por eso, siempre que aparece su nombre colgado en los carteles, le suele acompañar el anhelado letrerito de 'No hay billetes', mensaje que parece escrito para ir de la mano de este singular genio estellés. Este año en la plaza de Logroño dejó una tarde sencillamente prodigiosa porque cuajó al toro de Fermín Bohórquez, número 122, de nombre Intruso, de 555 Kg; con una maestría proverbial, con una belleza inusitada.

Ha renovado su cuadra y a pesar de la ausencia de Cagancho, quién no se acuerda de él, ha sido capaz de superar el reto con otra nueva cuadra tan increíble como la anterior, con caballos tan maravillosos como Chenel o Silveti, el inolvidable Sármata, Curro, Nativo, Fusilero y los novísimos Ícaro o Pirata, entre muchos otros. Hermoso hace bello el toreo por inaudito, por inverosímil y porque parecen imposibles cada uno de sus cites y la forma de resolver los embroques sin ninguna violencia, pero con un dominio que está marcando esta época del rejoneo, la suya, como la más grande. Para mí, P
ablo Hermoso de Mendoza es un extraterrestre que ha aterrizado por ventura en el planeta de los toros. En más de una ocasión he tenido la sensación de que Hermoso no es de este mundo y sus caballos, definitivamente, tampoco. Resulta casi imposible describir la forma en la que los maneja, cómo consiente las embestidas, a la vez que los equinos entrometen el hocico casi en el cuello ofreciéndose de frente, poniendo –no es ninguna exageración– cara de torero, y no en cabriolas y piruetas, sino en verdaderos muletazos ligados y por derecho. Lo de este hombre no es rejoneo, es el toreo mismo.

En estos tiempos en los que el toreo parece estar más pendiente de relamirse las heridas, de peleas intestinas y de los numerosos ataques que recibe desde el exterior, Pablo Hermoso de Mendoza capitanea todos los escalafones, porque, pese a quien pese, es el torero más deseado por las aficiones del mundo y sólo José Tomás puede compararse en su grandeza.

Pero una vez que echa pie a tierra, Hermoso de Mendoza solidifica su palabra y, de pronto, recu
erda una conversación con uno de sus amigos: «Pablo, ya he llegado tan alto que no me das envidia», me contó un día que le dijo el mismísimo Gabriel García Márquez en una de sus apoteósicas tardes mexicanas, cuando las ovaciones se confunden con el aroma del tequila más suave y primigenio del mundo o cuando el toreo se dice al ralentí de palabras vagas y arrastradas con melancolía. Y a pesar de que Gabo le diga semejantes cosas, el estellés no levanta los pies del suelo ni un milímetro. Por eso admira a José Tomás: «Te arrebata porque hace que cada corrida sea un acontecimiento; tiene misterio, lo da todo y eso llega de una forma implacable a la gente. Por eso el público huele cada pisada suya, cada lance».

Me contó también un día que José Tomás llevaba tres orejas en San Sebastián y Pablo habló con él tras su primera tarde donostiarra: «Se subió a la última fila de la grada y allí medio escondido me dijo que se embelesó con Chenel y Sármata». Y entonces, m
ás tomasista que nunca recuerda la tarde de su reaparición en Barcelona: «Fue maravilloso pero va más allá del valor. Le salieron canas en dos meses, por su entrega, por su responsabilidad. Y por eso es José Tomás, el torero más grande”.

Y estamos en Rincón de Soto, en Bodegas Corcel, propiedad de Pablo Hermoso de Mendoza, con la cabeza de toro que le va a 
entregar al presidente del Gobierno de La Rioja en reconocimiento a su apoyo a la fiesta de los toros precisamente en lo que se refiere a su promoción, a la entrada de niños en los cosos en un apoyo que debería ser ejemplo para otras administraciones. También estamos a la vera de un delicioso reserva de Rioja y de una maravillosa obra del inolvidable artista de Aldeanueva Miguel Ángel Sáinz, que hace unos quince años se detuvo en la finca de Pablo para disfrutar y pintar a sus caballo como nadie ha sido capaz de hacerlo antes.

Lo cierto es que la dimensión artística de Miguel Ángel Sáinz no puede desligarse de su forma de entender la vida, una vida que se le escapó en noviembre del 2002, cuando se
 encontraba en uno de sus momentos creativos más prolíficos y deslumbrantes, aunque estos adjetivos no hubieran hecho más que sonrojarle, porque Miguel Ángel Sáinz era un hombre que se dolvidaba casi sistemáticamente de aquello que no estuviera relacionado con su mundo creativo y su esfera personal: la vanidad no hacía mella en una escala de valores marcada por su afán religioso, por una fe en Jesús de Nazaret que no podía apartar de su talante artístico. Por eso en la esencia de su obra no había lugar ni para la improvisación ni para la prisa, todo lo que surgía de sus manos creativas estaba marcado por un perfeccionismo que trasladaba de la mente a su obra con precisión matemática, con un instinto artístico revelador.

Pablo Hermos
o de Mendoza lo sabe, admira la obra de Miguel Ángel y se convierte en un nexo precioso y valiosísimo para unir aspectos tan profundos y bellos como son los toros, el arte de un riojano tan singular y el vino de nuestra Rioja, magníficamente representado por Víctor Pascual, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen.
Y estas tres circunstancias concurren en La Rioja como en ningún otro sitio y es un placer hablar y soñar con algo tan maravilloso como es el toreo, y con el sentido homenaje que realiza uno de sus principales protagonistas, Pablo Hermoso de Mendoza, nuestro Pablo, a una tierra en la que ha vivido y convivido, en la que ha triunfado, en la que vivió su adolescencia y en la que cree; cree en su gente, en sus amigos, en el vino que tanto nos gusta, y en algo tan importante para vivir como es la esperanza, el soñar que cada día se puede torear mejor, y cómo no beber mejor vino.



o Pedro Sanz recibirá esta tarde en Rincón de Soto un trofeo que le entregará el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza (nota de prensa enviada por el Gobierno de La Rioja)

El Presidente de la Comunidad de La Rioja, Pedro Sanz, recibirá esta tarde, a las 19.00 horas en Bodegas Corcel de Rincón de Soto (Polígono Industrial 9, parcela 22), el trofeo que le entregará el rejoneador y socio de la bodega Pablo Hermoso de Mendoza, que consiste en la cabeza del toro al que cortó dos orejas en la pasada feria de San Mateo. Al acto asistirán también el Consejero de Administraciones Públicas y Política Local, Conrado Escobar; el Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja, Víctor Pascual; el Presidente del Club Taurino ‘Enotoro’ de Aldeanueva de Ebro; el Alcalde de Rincón de Soto, Raúl Llorente, y el periodista Pablo García Mancha. Tras la entrega del trofeo, Pedro Sanz felicitará a Pablo Hermoso de Mendoza por su brillante carrera artística, reconocida en España y fuera de nuestras fronteras, con la que seguramente pasará a la historia como uno de los rejoneadores que más han aportado a este arte. Hermoso de Mendoza nació en la localidad navarra de Estella y trabajó domando y alquilando caballos de montura durante unos cinco años en Logroño.

El autor

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Logroño, La Rioja, Spain
Pablo G. Mancha (Logroño, 1968) es periodista y trabaja para diversos medios de comunicación. Las pasiones que le definen son los toros, la música y el vino. Tiene la suerte de hablar –en Punto Radio y en TVR– y de escribir o haber escrito en diversos periódicos como Diario La Rioja, El País, Navarra Hoy, Diario de Noticias y últimamente en el suplemento de viajes de Abc, con diversos reportajes dedicados al turismo en La Rioja. Sobre flamenco dirige el espacio televisivo Jueves Flamencos en TVR y escribe de lo mismo en el periódico La Rioja. Desde hace tres años presenta un programa de gastronomía llamado Vivir para comer, que se emite en Punto Radio todos los viernes de 19 a 20 horas. Además, dirige el programa Sol y Sombra, todos los jueves de 19 a 20 horas.